Alasita 2006

Ekeko, dios aymara de la abundancia (La Paz, Bolivia)

10 de Febrero de 2006

* Javier Escalier Orihuela

El pasado fin de semana realicé un paseo de película, de los que sólo se animan a hacer los más capos, esos viajeros que vienen de otros países para hacer turismo, dizque de aventura; pero en esta nota no me voy a referir a las vías que llevan a los Yungas, sino a la caminata con obstáculos que representa visitar la feria de la Alasita 2006.

Entre codazos y zancadillas logré ingresar a lo que se conoce como el ex parque de los monos y mi primera parada fue para comprar un enorme cartucho que contenía una variedad de pastelitos, los cuales devoré con delicia mientras escuchaba aquel pegajoso y hasta empalagoso tema de Manuel “Niño cuzqueño” Monroy, “alasitaaa, alarilaaa…”.

Noté que se siguen ofreciendo los artículos “clásicos” de esta feria, la ropita y disfraces para vestir a Susy y a Ken; la choka y el trompo; la gorra de Daniel Boone, el cenicero de la negra, los soldaditos de plomo y el gracioso “Quevedo” en su sin igual posición.

Fuera de los contratiempos que implica el visitar un sitio que congrega a multitudes, en esta feria Ch’ukuta también he podido servirme un rico api orureño, sabrosos pacumutus cambas y enormes confites potosinos; lo que demuestra que esta feria se ha convertido en un punto de encuentro de todas las regiones de nuestra Bolivia.

Que bueno que aún existen los ricos churros, el api “mezcladito” con sus famosos “pasteles” y los choclos con queso, acompañados de una “llajua” bien picante.

Aunque de Miniaturas, ni qué hablar, y lo expreso en todo el sentido de la palabra, porque hasta donde vi, no pude encontrar casi nada en miniatura, me imagino que -para beneplácito de los expositores- las tan codiciadas reducciones han tenido tal demanda que se han agotado antes de tiempo.

En vez de las desaparecidas miniaturas me saturé con sectores de flores, canchitas a mas no poder, un sin número de puestos con juegos de azar, apuestas, tiro al blanco y la lota, así como el sector de platería y objetos de “chafalonía” en general, el de las comadres cochalas que traen su artesanía y las famosas rifas donde uno se gana cada vez más descomunales y desfigurados muñecotes de peluche.

En el campo de las publicaciones, la prensa escrita nos deleitó, una vez más, con sus ediciones “en pequeñito”, haciendo del fotomontaje y la edición gráfica verdaderas obras de arte, anotándoles un punto alto en el manejo de la información y entretenimiento, aunque sea a costilla de los personajes de la coyuntura política. Aunque se pasaron con “la Floricienta”.

Muy a tono con estas publicaciones, la Municipalidad de La Paz, editó su pequeña agenda cultural en miniatura, lo que merece un aplauso; aunque en su contenido mantiene una provocación sistemática hacia los folkloristas, cuando le pide al dios de la abundancia, a nombre de “miles” de vecinos de la zona de Chijini, hacer que “las matracas dejen de sonar desde las primeras semanas del mes de Enero”. ¿?

Y con el mismo sentido del humor, en dicha “agendita cultural”, le piden al Ekeko, 900 trillones de billetitos de Alasita para que los puentes trillizos se hagan realidad, porque “para el municipio paceño es un dolor de cabeza las más de medio centenar de Entradas Folklóricas y determinaron utilizar a los trillizos para que los bailarines vayan y vuelvan por esa vía las veces que quieran”.

* Javier Escalier Orihuela es Miembro del Consejo Ciudadano de Cultura de la ciudad de La Paz

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