Otra cosa es con guitarra

24 de Marzo de 2006
* Javier Escalier Orihuela

Para los bolivianos ya no es extraño ver cómo desde principios de este año ha cambiado la fisonomía de nuestro país con la llegada del presidente Evo Morales.

“Otra cosa es con guitarra”, le dijeron muchos escépticos, pensando que nada iba a cambiar con la nueva administración; sin embargo, en estos primeros meses, se ha iniciado una nueva etapa de transformaciones en nuestro país, por lo menos en lo que se refiere al ámbito de la cultura y el folklore, como parte integral de civismo y soberanía. Porque el folklore es también un bastión que vela por los intereses de nuestra nación. De ahí la famosa frase: “Hacer folklore es hacer Patria”.

Y en este corto periodo de trabajo del nuevo gobierno, esta frase se ha hecho evidente gracias al apoyo que el primer mandatario ha dado al fortalecimiento y puesta en valor de nuestras tradiciones y costumbres, como la Alasita y el Carnaval boliviano, o en estos días, con el florecimiento del fervor cívico en la ciudadanía, como estrategia para la búsqueda de formas que permitan la devolución de nuestro mar cautivo.

Lo cierto es que en esto ha tenido mucho que ver la participación de la Municipalidad de La Paz y su Oficialía Mayor de Cultura, que ha trabajado “a pedido expreso del primer mandatario” en el reposicionamiento de nuestras costumbres, restaurando, de a poco, la carga de identidad, que había sido despojada por los gobiernos anteriores, en pro de la mentada globalización, que no permite individualidades.

Lo curioso de todo esto es que ha tenido que ser Evo Morales, quien le devuelva al país su identidad perdida y no así las autoridades formales posesionadas para ver esta temática. Juan del Granado, por ejemplo, luego de una administración de más de un lustro, no había encontrado la manera de hacer que el ciudadano se sienta identificado con sus tradiciones. Hasta ahora.

Bolivia está en una etapa de recuperación de su personalidad frente al mundo. Si en los gobiernos anteriores la defensa y difusión de nuestra cultura era sólo una pose, ahora se torna en hechos concretos y responsabilidad de todos.

En esta tarea tienen que estar del mismo lado todos los actores sociales, artesanos, músicos y folkloristas, entre otros, que tienen la misión de difundir nuestro folklore y sus danzas al mundo, como patrimonio boliviano.

Aquí ya no deben existir poses “chauvinistas”, ni regionalistas, sobre la paternidad de nuestras danzas, como escuchábamos recientemente en la transmisión del Carnaval de Oruro, a un conductor despistado que decía: “la danza del Caporal es de Oruro, de los hermanos… “, cuando, al margen de conocer su verdadero origen, se debería promover esta danza como boliviana para su difusión en el exterior.

Si bien nuestro querido charango también ha sido objeto de manoseo y apropiación indebida por parte de nuestros vecinos, este hecho ha merecido una contundente defensa por parte del Presidente en foros internacionales, que debe sostenerse a lo largo de esta gestión con fundamentos sólidos y no emocionales.

Cosas concretas y no sólo palabras, parece ser el eslogan que se maneja a partir de ahora. Realmente otra cosa había sido con guitarra, pero también “otra cosa es con Charango”, o no.

* Javier Escalier Orihuela es Miembro del Consejo Ciudadano de Cultura de la ciudad de La Paz

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