La Semana Santa que no se ve

Procesión de Semana Santa en la zona de San Sebastián (La Paz, Bolivia)
Atención ofrecida por el Estandarte pasada la Procesión

14 de Abril de 2006

Por: Javier Escalier Orihuela


La Semana Santa se la vive, principalmente en Latinoamérica, con rasgos y características muy propias de cada región. En Bolivia existen muchas de esas tradiciones, tradiciones no oficiales que han sido preservadas gracias a familias y núcleos sociales privilegiados, que se precian de mantener una Semana Santa, que fácilmente, no se ve.

Una tradición que perdura pese al paso del tiempo es el Preste del Señor del Santo Sepulcro y sus “estandartes”, que desde el siglo pasado, “acompañaban” la Procesión del Santo Sepulcro en las Iglesias de San Sebastián, frente a la Plaza Alonso de Mendoza, en la zona de Churubamba y El Rosario, de la calle Illampu, con grandes cruces o urnas de cristal cargadas de perlas y joyas de oro puro, muchas veces prestadas sin garantía por familiares y amistades del “pasante”. “Monumentos” que el tiempo y la falta de resguardo policial se encargaron de hacer desaparecer.

En la zona sur, la Iglesia del Señor de la Exaltación, de la zona de Obrajes, el Preste mantiene una costumbre parecida, que fue impuesta en sus inicios por las familias de carniceros, con la particularidad que las familias que pasan la festividad, preparan las enormes y pesadas “andas” con flores que se elaboran a mano con meses de anticipación.

Los "Estandartes" son elegidos por el Pasante Mayor, y su responsabilidad es la de atender a sus invitados. Pasada la Procesión del Santo Sepulcro, convidan a los parientes y amigos que han acompañado el cortejo, a sus hogares o salas de fiesta, para compartir un momento de camaradería, donde les servirán, en largas mesas delicadamente adornadas, un banquete en el que se sirven los “siete platos”, entre frutas de la estación, dulce empanadas y una "cervecita" negra.

El protocolo en estos actos exige vestir de luto estricto, así como de ofrecer a los convidados “tandas” de música sacra y fúnebre interpretada por la banda que acompañó la Procesión.

Como una curiosidad, la costumbre en esta clase de actos obliga a los asistentes, al finalizar el encuentro, a servirse delicadamente hasta el último bocado que quede sobre la mesa.

Estos Prestes de Semana Santa, si bien mantienen la congoja y respeto a través del luto riguroso el Viernes Santo, ofrecen, en la Fiesta del Domingo de Pascua un sonado festejo en honor al Cristo resucitado.

* Javier Escalier Orihuela es Miembro del Consejo Ciudadano de Cultura de la ciudad de La Paz

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