Teatro Municipal Alberto Saavedra Pérez

28 de Abril de 2006
Por: Javier Escalier Orihuela

El Teatro Municipal Alberto Saavedra Pérez fue inaugurado un 18 de Noviembre de 1845, durante la presidencia de José Ballivián, aquel día, en sus instalaciones fue estrenada también la “canción Patriótica”, que más tarde sería ratificada como el Himno Nacional de nuestro país.

Desde entonces este escenario ha sido reconocido como el mejor de Bolivia, igual o mejor que otros escenarios internacionales de primer nivel en el mundo. En sus ambientes ha alojado a lo largo de sus 160 años a grandes intérpretes de la música, la danza y el teatro. Aunque algún tiempo fue también adaptado para servir de salón de fiestas; incluso hay quienes afirman que fue allí donde el presidente Hilarión Daza, en carnavales, recibió la noticia de que Antofagasta había caído en manos de los “rotos”.

Durante su existencia, varias veces ha “soportado” refacciones y remodelaciones, según las necesidades de los nuevos tiempos. Recién nomás el pasado año estrenó equipos nuevos de iluminación y sonido, porque en esta vida nada es eterno y menos aún los bienes del Estado.

Como patrimonio de nuestra ciudad, el Teatro Municipal y sus “fantasmas”, permitieron que trabajadores de la comuna paceña, incluidos el personal íntegro de la Casa de la Cultura, le hagan un mantenimiento completo, restaurando el magnífico fresco que conserva su techo, así como el pintado de sus paredes, el retapizado de sus butacas, además de alfombra y telón nuevos.

Es así que el pasado Martes 25, estuvimos invitados a la entrega de una refacción integral de este Teatro y el espectáculo “Abriendo Puertas” que pretendía agrupar a la mayoría de expresiones artísticas que se presentan en él:

La Orquesta Experimental de Instrumentos Nativos, bajo la batuta de Cergio Prudencio; Danilo Rojas (hijo del desaparecido compositor Gilberto Rojas); la primera actriz, Norma Merlo, que recibió una plaqueta de reconocimiento por su larga trayectoria artística. Con ellos el Pequeño Teatro, el ballet de Noreen Guzmán de Rojas, El Parafonista y la Saya Afro Boliviana.

En serio y en broma, los artistas supieron, con sutileza, demandar por mayor atención a la cultura, así, actores del Teatro Breve, reclamaban porque en el fresco del techo debería estar también la imagen del “Jacha” Flores, y Guido Arce fuera del libreto comentaba las palabras del burgomaestre paceño: "Está llegando el nuevo tiempo. Las puertas (del Teatro) están abiertas para este nuevo tiempo", -ojalá que esto sea cierto, ojalá-, decía. Y cuando distinguió las lucecitas encendidas al final del pasillo de las cámaras de los canales de televisión, se alegró de verlos cubriendo el evento, -qué maravilla, que no sea la única vez-, les dijo.

Al margen, un control a ratos excesivamente celoso no permitió incluso al presidente del Concejo paceño, Luís Revilla, ingresar en movilidad por la calle Indaburo, pese a que su personal reclamaba a las “cebras” mejor trato para su jefe.

Y el desconocimiento de nuestros símbolos se puso una vez más en evidencia cuando se dispuso junto a las enseñas boliviana y paceña, a la “Wiphala”, expresión del pensamiento filosófico andino, en rectángulo, sin respetar su estructura cuadrada, que considera los siete colores que se originan en la descomposición del arco iris.
Sin embargo, al César lo que es del César, y en esto Pablo César, Oficial Mayor de Cultura, ha hecho un aporte tangible, ocupándose de la refacción de este monumento, que es patrimonio de los paceños y parte esencial de su historia.

“El Teatro Municipal es el ágora del mundo artístico por ello debe presentar espectáculos de primer nivel”, decía, y aquella entrega junto a aquel espectáculo fue tal, pese a aquellas ancianitas que reclamaban vehementes, la reposición de los elegantes cordones dorados que levantaban el telón principal. Sin embargo no pude dejar de extrañar la presencia del teatro social – popular y una “morenadita”.

* Javier Escalier Orihuela es Miembro del Consejo Ciudadano de Cultura de la ciudad de La Paz

No hay comentarios: