La Wiphala, enseña patria

12 de Mayo de 2006
Por: Javier Escalier Orihuela

Los pueblos y naciones se han distinguido de los demás, llevando emblemas que les permitan ser reconocidos y considerados dentro del conjunto de nacionalidades que coexisten en este mundo. Desde siempre la bandera es sagrada.

Lamentablemente algunos de estos símbolos patrios son mal utilizados; cuando los manipulan en cuanta manifestación y marcha de protesta ingresa a la plaza principal, o azuzan con ellos a las fuerzas del orden, a sabiendas que los uniformados no pueden deshonrarla.

Los más jóvenes, campantes, se las enfundan como capas para asistir a un encuentro deportivo, o como pañoleta en sus cabezas y hasta las famosas visten “bikinis” con los colores de su bandera, como lo permite el país del norte y otros.

En Bolivia se ostenta la tricolor “altiva” que la distingue dentro y fuera del país y sus nueve departamentos también se identifican con su bandera regional, (aunque unos más que otros).

Sin embargo en este país los folkloristas le han encontrado una ritualidad a este símbolo patrio, que traduce el orgullo de ser bolivianos; prendiéndola en la solapa del futuro preste o pasante de una fraternidad, junto al corazón; protocolo que reviste dentro de aquel círculo social, una responsabilidad y un honor con el que se es distinguido.

También con los colores de nuestra enseña se impone las conocidas “bandas” a los recibientes en las fiestas patronales, en medio de dianas, felicitaciones, abrazos y mucha mixtura.

El rojo, amarillo y verde, se enseñorea de la misma manera en el plumaje de las morenadas, como lo impuso el año pasado “la Morenada de los lindos colores” de los Señores Maquineros; y aparecen también en las mantas, polleras, barbas, o prendidas en escarapelas en el conjunto de danzarines.

Lo que muestra que en Bolivia el folklore y sus danzas tradicionales son también considerados un emblema, por eso es que llevar en alto nuestro folklore es hacer patria.

Pero de un tiempo a esta parte ha resurgido otro símbolo que representa el desarrollo de la ciencia, la tecnología, la filosofía y el arte del mundo andino: la Wiphala.

La Wiphala ha ingresado en estos tiempos de cambio y apego a nuestras raíces con fuerza para formar parte de los demás símbolos patrios, con una estructura bien definida; por lo que, a diferencia del modelo rectangular que ostentan la mayoría de banderas influenciadas por occidente, la Wiphala es cuadrada, cumpliendo un principio andino de equilibrio y justicia.

Otrora símbolo de resistencia y rebeldía, también representa un símbolo de identidad cultural, de dignidad y entereza frente a lo impuesto y lo foráneo.

Consta de 49 cuadros, atravesados en el centro por una franja de 7 cuadrados blancos, como se distingue a la del Kollasuyo. Cada uno de sus siete colores: blanco, amarillo, naranja, rojo, violeta, azul y verde; son el resultado de la descomposición del arco iris (kurmi), recogidos por la retina de nuestros antepasados para fijar su disposición y estructura, para ser utilizada en actos ceremoniales, en fiestas, desfiles, juegos y encuentros de comunidades, ayllus, markas y todo acontecimiento social y cultural.

De manera que no es así nomás, embanderar cuanto acto oficial o edificio público se necesite ataviar, sólo para hacer gala de adulación excesiva con las naciones originarias, a quienes se irrespeta cuando lo que se hace es distorsionar, y en esto todos deben ajustarse a ciertos parámetros para no pecar de un total y absoluto desconocimiento sobre la estructura de nuestros símbolos, o qué sino significa el enorme “banderón” rectangular y excesivamente cuadriculado, que pese a la nota de atención de la semana pasada en esta misma sección, sigue ondeando indiferente en el frontis del Teatro Municipal de La Paz.

* Javier Escalier Orihuela es Miembro del Consejo Ciudadano de Cultura de la ciudad de La Paz

No hay comentarios: