Diccionario Festivo (1)

30 de Junio de 2006
Por: Javier Escalier Orihuela

Ayni: Especie de ley de reciprocidad, que explica que todo en la naturaleza da y recibe, como una forma de mantener la vida en armonía, contribuyendo a un bien común.

En nuestras culturas se puede explicar como una especie de trabajo prestado, donde uno apoya al otro, de manera incondicional, aunque con el compromiso moral, implícito, de devolver el favor cuando este lo necesite.

Un ejemplo tangible es la realización de las fiestas patronales, donde el Preste recibe el apoyo de familiares, compadres y amigos, guardándose la responsabilidad de devolver los favores recibidos en una situación similar.

Corbata: En realidad es un trozo de tela que adorna el cuello, sin embargo políticamente es un signo distintivo de las clases más acomodadas. La disyuntiva a usarla o no hoy en día la ha planteado nada más y ni nada menos que nuestro presidente, Evo Morales, que se presenta ante monarcas y presidentes del mundo sin ella, y ataviado con una simple chompita a rayas. (“yérsey”, para hacerla más admisible).

Usar corbata sin embargo en las festividades folklóricas es ineludible, como sinónimo de buen vestir, sino que lo digan las fraternidades de Morenos, Kullawas, kallawayas, Ch’utas y otros en las Festividades religiosas los 365 días del año.

Khaisalla: Personaje en peligro de extinción que participa en la danza de los Waca Tokhoris o Waca wacas, que ridiculizan a las corridas de toros de los españoles. En el grupo representa al cuidador de toros o matador, siendo su característica principal el sombrero triangular, en cuya punta superior lleva una pluma, una máscara negra donde destaca una enorme nariz puntiaguda y la espada para matar al toro que porta en la mano.

Por cierto, el Khaisalla también lleva corbata.


Preste: Compromiso que se adquiere para organizar la Festividad en honor a una advocación católica, Santo o Virgen, que conlleva a dispensar gastos que aseguren el éxito de la Fiesta, que consiste en garantizar una solemne eucaristía y posterior recepción social que sirva para la confraternización entre familiares y amigos.

Religión: Es el vínculo de fe que une al hombre con Dios, sin embargo, más allá de buscar una etimología de esta palabra, debemos reconocer categóricamente que la religión de los folkloristas es la católica, por lo que toca a este considerable sector de la población el defenderla.

¿Se imaginan una Bolivia en la que no exista un “Te Deum” en su aniversario patrio?, ¿o donde nuestras principales autoridades, no puedan asistir oficialmente a la Procesión del Santo Sepulcro, o siquiera pedir la bendición de la Virgencita de Urkupiña o el Señor Jesús del Gran Poder?

Hasta la iglesia evangélica que prohibió a su feligresía participar o bailar las danzas folklóricas, haciendo desaparecer muchas de ellas durante su campaña de evangelización en el altiplano pudo, y se resignó a hacer componer alabanzas al Señor en ritmo de caporal y tinku, admitiendo lo enraizadas que se encuentran estas expresiones culturales en nuestro país.

Taraco: Localidad próxima al Lago Titicaca en la Provincia Ingavi del departamento de La Paz, se constituye en el centro artesanal iniciador del bordado “Killi” para el traje de Moreno. Su larga tradición en esta actividad ha proporcionado un calificativo que resume este prestigio en el arte del bordado, el “estilo Taraco”, claramente diferenciado de otros trabajos.

Wiphala: Emblema que representa el desarrollo de la ciencia, la tecnología, la filosofía y el arte del mundo andino. Junto a la tricolor boliviana y la kantuta es otro símbolo patrio.

Su estructura es cuadrada, cumpliendo un principio andino de equilibrio y justicia; consta de 49 cuadros, atravesados en el centro por una franja de 7 cuadrados blancos. Sus colores son el blanco, amarillo, naranja, rojo, violeta, azul y verde; como resultado de la descomposición del arco iris (kurmi).

Javier Escalier Orihuela es Miembro del Consejo Ciudadano de Cultura de la ciudad de La Paz

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