El Moreno antiguo - La imagen develada

Detalle de un grupo de danzarines (Morenos, Achachis y el Ángel en medio)
Familia Ascarrunz posando en el mismo patio que los anteriores danzarines (ver detalles)
Detalle del arco y pilar de la casona
21 de Julio de 2006
Por: Javier Escalier Orihuela

Hoy develamos un documento histórico, dormido por decenas de años, que echa por tierra una teoría que arbitrariamente había pretendido dar fin a una de las figuras, excepcionalmente rescatadas, de una fotografía de la colección de don Julio Cordero. El Moreno antiguo.

La casualidad, cómplice de este descubrimiento, nos llevó a hurgar entre los archivos y fotos de la colección de Don Julio, en la búsqueda de fotografías de La Paz de antaño; cuando encontramos un retrato fechado durante la presidencia de Aniceto Arce (1888-1892) de una familia tradicional de esta ciudad de apellido Ascarrunz, en la que destaca Manuel Ascarrunz, un notable paceño que más tarde sería Jefe de Protocolo de la Cancillería boliviana, allá por el año 1910, según corrobora otro retrato suyo como autoridad.

La fotografía habla por si sola, se trata del mismo lugar en que fueron captados por la lente, aquellos misteriosos Morenos antiguos, de los que hasta el día de hoy desconocemos su historia. Los detalles de los arcos, la pared con la pintura caída, un marco de puerta destrozado (k’asa) y una puerta vieja, con chapa de herradura, coinciden. No hay lugar a dudas.

Y nuevamente vuelven a cobrar vigencia los documentos recolectados por Marianela Alvarado, Freddy Taboada, Gerardo Ichuta y otros investigadores y folkloristas con que fundamentamos aquella fotografía:

“Han salido los morenos, a bailar a las calles: ¡Qué elegancia! decía uno, y otro respondía -Bien vestidos, pero les falta mucho para ser elegantes-”. Esta anotación de 1878, nos da una idea de cómo pensaban los “blancos” en ese entonces, de los mestizos y sus costumbres, que, vistiéndose de Morenos, en un intento de adquirir mayor status entre los de su clase social, ni siquiera se aproximaban a su concepto de elegancia.

Charles Wedell, un medico francés que visitó Bolivia en 1851 comenta algo del traje del Moreno ese año: “...los mestizos o cholos se visten con una elegancia aristocrática (...) y se pasean todo el día con máscaras negras. Bajo esta forma se los llama morenos...”.

Un dato histórico se remonta al año 1855 y viene con el título de: “Morenitos y Callahuayas”, el texto alude a un General Lanza, de quien se rumoreaba que se iba a aliar con los mestizos, y dice: “Estas son las danzas con que solemnizan sus fiestas los “hombres de cierta clase” (…) entre los cuales se cita ahora al General Lanza ¡Singular aberración! El General Lanza, antiguo militar (...) a los 50 años de edad, venir a ser farsante en una danza de morenitos y callahuayas, siendo el achachi de ellos y pisoteando todas sus glorias y laureles”. El autor de esta nota, usa los términos: “morenitos” y “hombres de cierta clase”, despectivamente, tratándolos con inferioridad; aunque no se está refiriendo a los indios, pues estos no tenían participación política hasta 1952, sino a los mestizos.

“Morenos. No hay año que no se diga que van a recibir armas. Esta vez han salido furtivamente como los cómicos con pelucas, lentejuelas, medias de pajarito, sombreros tricornios, chupas y casacones a lo Fernando VII. Pues deben saber nuestros lectores que se llaman morenos, unos mojigangas que lujosamente disfrazados tienen...” (La Reforma, 31 de Julio de 1875). El artículo denominado “Morenos”, ironiza a los mestizos y es corroborado por Wedell, que expresa: “Hay algunos morenos que llevan enormes matracas, otros fusiles y pistolas, pero la mayoría no tienen otras armas que instrumentos comunes de música...”. Ambos artículos nos dan una idea de cómo pudieron ser los trajes del siglo XIX. Pero, ¿Qué hacían los Morenos del Siglo XIX con armas como pistolas y fusiles?

En 1878 se alude nuevamente a los mestizos a los cuales el autor los ironiza porque existía el rumor de que iban a recibir armas del gobierno: “Morenos: no hay año que no se diga que van a recibir armas. Esta vez han salido furtivamente…”. En base a esto, se puede establecer que los mestizos fueron calificados como “morenos”, porque esa era la danza que bailaban.

De su vestimenta, en todas las descripciones mencionadas prima el bordado en oro sobre el terciopelo de la leva, en un estilo muy occidental. “El frac es una vestimenta masculina (criolla y española) muy del siglo XIX, se lo conoce también con el nombre de levita, reemplazó al gabán”. Asimismo el chicote era un accesorio común de la vestimenta española y criolla, era un “chicotillo” de cuero que tenía en uno de los extremos el “puño de plata” que significaba el mando que tenían las personas que lo portaban.

Un dato muy interesante que ayuda a establecer a que clase social pertenecían los morenos, lo da Charles Wedell en 1851, quien escribe: “Los artesanos sastres, que pertenecen casi todos a la clase de los mestizos o cholos, se visten con una elegancia casi aristocrática (...) Bajo esta forma se los llama morenos”. “... en el mes de Agosto, los sastres de La Paz celebran una serie de fiestas. (...) Su primera presentación de Morenos tiene lugar el 5 de Agosto, en la fiesta de Copacabana (...) a donde se transportan en masa; vuelven enseguida para mostrarse en la fiesta de la Asunción (...) y no termina su devoción, hasta el día 8 del mes siguiente, es decir hasta la fiesta de Chuchulaya, provincia de Larecaja”.

En una novela de Armando Chirveches, La Virgen del lago, el autor da una visión de las danzas que se ejecutaban en el Santuario de Copacabana en 1920. Chirveches se refiere a la Morenada, con datos que pueden servir de elementos de juicio para restaurarla: “Centenares de danzarines han invadido el Santuario en largas ruedas y teorías (...) Unos, los Morenos, llevaban látigos (...) lucían casacas de terciopelo...”.

Ojalá que el Moreno antiguo, personaje hostigado sin razones valederas, vuelva a recuperar su ciudadanía paceña y boliviana. Tristemente, en el Carnaval de Oruro y Gran Poder, ha sido prohibido, con el argumento que le tilda de “peruano”, por habérsele mal llamado “Virrey”, y haberse constituido en una amenaza para los bordadores, por ser un traje práctico y ligero.

Sin embargo, evitando la tergiversación en su vestimenta: careta cromada, charreteras de militar, cetro de Rey Moreno, barba de Achachi y otros errores en su vestimenta, que lo convierten en un “espadachín”, nos toca protegerlo, a través de una mayor investigación. Será por eso que en la Entrada Universitaria sigue vigente.

* Javier Escalier Orihuela es Miembro del Consejo Ciudadano de Cultura de la ciudad de La Paz

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