Diccionario Festivo (3)

18 de Agosto de 2006
Por: Javier Escalier Orihuela

Diana:
Saludo respetuoso que se da al amanecer y tiene origen en el toque militar usado para levantar a la tropa.

En nuestro medio, la Diana también consiste en despertar a la población de madrugada con ruidosas salvas y fanfarrias, en fechas que recuerdan el aniversario de una institución o el día de una advocación religiosa, como en la Fiesta del Gran Poder, o el Carnaval de Oruro, donde se la denomina “El Alba”.

Fundador: Palabra polémica en el ámbito de los folkloristas que se refiere al o las personas que han dado origen a una institución. Éste continua vigente mientras participe activamente en ella.

La principal cualidad del fundador es la de velar por la buena conducción de su agrupación o fraternidad, apoyándola moral y económicamente. Por supuesto que también existe la otra cara de la medalla, y hay fundadores que hacen uso abusivo de esta condición, lo que les vale el mote de “fundidores”.

Lluch’u: Se llama así al tradicional gorro que usan los aymaras, que sirve para abrigar su cabeza y está hecho de lanas multicolores; últimamente esta prenda se ha vuelto a popularizar gracias a los vocalistas de Café Tacuba, Manu Chao y Bono, líder del grupo musical irlandés U2.

Los cholos más refinados le dicen: “Luchu” o “Chullo”, denominaciones que no dejan de ser un afán por restarle identidad y hacerlos más aceptables en su medio. Los aymaras se mofan de esta mala pronunciación, comparándola con aquella otra del “perro con su cola muthu”

Llunk’u: Persona rastrera, zalamera y chismosa, que en nuestro medio se la identifica como el “tira saco” o “chupa” de alguna autoridad.

Complementando a las máximas morales de los Incas: Ama Suwa – no seas ladrón; Ama Llulla – no seas mentiroso y Ama Kella – no seas flojo, Víctor Hugo Cárdenas, ex presidente de Bolivia, incluyó a estas leyes el Ama Llunk’u, que quiere decir: no seas adulador.

Packochi:
Personaje principal de esta danza que tiene su origen en la zona de San Pedro de Achacachi, conocida por la ferocidad y persistencia en la lucha contra sus enemigos durante la colonia, que básicamente ridiculiza a los soldados españoles. (Pa’cuchis, quiere decir par de chanchos).

Lleva mascara y peluca rubia, espada de madera en mano, escudo de cuero, polainas en las pantorrillas y medias de seda, como mofa al porte, presunción y fanfarronería de los españoles. Esta danza aymara proscrita, fue recuperada en la Entrada Universitaria de la UMSA en la década de los 90’s por los estudiantes trotskistas.

Achachi - Tìsku t'isku

T’isku t’isku: Es el viejo o Achachi que guía la tropa de la Morenada, se distingue porque es quien lleva un chicote en la mano. Su careta no es de Moreno, sino más bien de un viejito rubio español, con rasgos exagerados, también ostenta prolongadas patillas y largas barbas hechas de cola de toro, viste una especie de “frac” o abrigo-levita, con bordados metálicos; tampoco usa pollerín sino un vistoso buzo y botas.

En la región de Taraco, originalmente la tropa de danzantes estaba formada por cuatro parejas, es decir, por ocho personas dirigidas por un guía: el Tisku-tisku. En la actualidad el traje del Achachi ha evolucionado, siendo muy lujoso y pesado, por la profusa cantidad de pedrería y bordado que lleva, llegando a pesar fácilmente más de 50 kilogramos.

Víspera: Se llama así a la jornada que antecede a una festividad, y cuenta en horas de la noche, con las tradicionales verbenas que se desarrollan en medio de música, baile y los populares “sucumbés” y ponches. Esta costumbre se replica, no sólo en la fiesta de San Juan, sino en la de San Antonio, San Pedro, Tata Santiago, así como en la mayoría de festividades religiosas, inclusive aniversarios patrios.

* Javier Escalier Orihuela es Miembro del Consejo Ciudadano de Cultura de la ciudad de La Paz

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