Fiesta de la Anata. Patrimonio cultural

13 de Octubre de 2006
Por: Javier Escalier Orihuela

De acuerdo con la UNESCO, se entiende como Patrimonio Cultural, además de los monumentos y construcciones antiguas, a cualquier conjunto de formas de cultura tradicional, popular o folklórica, donde se incluyen las tradiciones orales, costumbres y fiestas.

Es en estas circunstancias que la Asociación de Comparsas del Carnaval paceño, ha planteado al Congreso Nacional, que, para el aniversario de fundación de nuestra ínclita La Paz, este 20 de Octubre, la Fiesta de la Anata sea declarada Patrimonio Cultural, tangible e intangible de Bolivia, como una forma de proteger aquel legado milenario que es nuestra identidad cultural, pretendiendo a través de esta medida encontrar estrategias de preservación y difusión de este bien cultural patrimonio de los paceños.

La Fiesta del Carnaval y sus “Entradas” de Ch’utas y Pepinos, resguarda una constante lucha por el reconocimiento de la verdadera fiesta andina del Anata, que a partir de la colonización española, tuvo que valerse de personajes como el “Ch’uta” y su pareja, así como de otras representaciones identitarias como la “Ch’alla”, para que pervivan una serie de costumbres muy apegadas a la fecundidad, donde se agradece a la madre tierra “Pachamama” por el florecimiento de la papa y otros productos.

Sin lugar a dudas la Fiesta de “Domingo de Tentación” en las laderas de nuestra ciudad, tiene una antigüedad de aproximadamente más de doscientos años y se constituye en un referente muy claro de la lucha de la identidad andina y su resistencia frente a la imposición española y republicana.

La primigenia fiesta tradicional “Anata”, a la llegada de los españoles coincidió en fechas con su Carnaval, y fue cambiada de nombre abruptamente, suplantada e impuesta por otra, sobre todo en las áreas citadinas. Aquel ritual de agradecimiento a la Madre tierra, no tenía nada que ver con el principio de desenfreno del Carnaval. Sin embargo, en las afueras del centro urbano de la ciudad, se siguió mostrando la visión originaria andina, patentizada claramente con el surgimiento del Ch’uta, la Chola, el Kusillo, y más tarde, luego de una metamorfosis andino urbana, el Pepino, personajes articuladores de una manifestación tradicional sincrética, mientras la “ciudad” aún se inclinaba más hacia lo burgués y lo foráneo.

A través de la Declaratoria de Patrimonio Cultural, se va a poder implementar políticas que contemplen el relevamiento de la fiesta desde una óptica de valoración socio histórica y socio cultural; la conservación de este bien patrimonial; el fomento para su supervivencia a través de sus actores; el mejoramiento de las condiciones en las que actualmente se desarrolla y su puesta en valor como recurso turístico.

En la actualidad, importantes Comparsas de Ch’utas y Pepinos se organizan en esta fiesta, desatando una importante actividad comercial, que beneficia principalmente a los artesanos bordadores; a miles de músicos; familias enteras dedicadas al comercio formal e informal, en fin, hasta a los peluqueros.

El impacto inmediato de esta Declaratoria puede beneficiar directamente a la “industria sin chimeneas”, en una ciudad que “sí” tiene las comodidades y servicios básicos para albergar a miles y miles de visitantes.

La mejoría de la calidad de vida, que incluye el establecimiento de condiciones que faciliten la permanencia en el departamento de La Paz, puede abrir camino a una nueva concepción del patrimonio, aunque serán necesarios programas de capacitación técnica y de concientización de la comunidad, que consoliden el sentimiento de pertenencia a las zonas que involucran el patrimonio cultural, así como a la ciudadanía en general.

Esta Declaratoria tiene como objetivo la salvaguarda y valoración de una fiesta que por su configuración en el altiplano y las laderas de la ciudad de La Paz, se muestra como un elemento de resistencia cultural y de pervivencia de usos y costumbres fuertemente ligados a la cosmovisión andina.

Declarar Patrimonio Histórico Cultural Tangible e Intangible de la República de Bolivia a la Fiesta Andina del Anata y la Entrada folklórica de Ch’utas, así como a sus personajes: El Ch’uta, el Pepino y la Chola paceña, ahora está en manos del Congreso y la Brigada paceña, esperemos que como un regalo al Departamento de La Paz, sea promulgada en su cumpleaños.

A los paceños y no paceños, nos toca apoyar a este tipo de iniciativas. No permitamos que nuestras tradiciones, sin el adecuado apoyo institucional, se queden en el olvido.

* Javier Escalier Orihuela es Presidente del Carnaval paceño