La Morenada, Patrimonio de los paceños

24 de Noviembre de 2006
Por: Javier Escalier Orihuela

La Morenada es sin duda alguna la "Danza Mayor de los Andes". Tal es así que sus melodías se han impuesto en cuanto evento social existe: matrimonios, cumpleaños, ch’allas, presentaciones y cuanta festividad religiosa haya. Metida en lo más profundo de nuestro ser, esta danza es la más cotizada, la más requerida, la más escuchada y la más bailada.

Nacida en el Departamento de La Paz, su fuerza e influencia la ha llevado a expandirse a todos los rincones de Bolivia y el mundo como embajadora natural de nuestro folklore.

La Morenada hoy por hoy se constituye en un rasgo de identidad muy importante dentro de la diversidad cultural boliviana, importancia que resalta por su difusión cultural principalmente en las diversas fiestas patronales, —como también, sólo este departamento ostenta—.

Su investigación ha sido por demás apasionante, absorvente y polémica. Si bien, los "estudiosos" tradicionales habían coincidido en remarcar sus teorías, obligándonos a pensar acerca de su origen negroide: "La Morenada era una imitación a los bailes de los esclavos negros, traídos a tierras americanas durante la colonia"; otros autores le encontraron un significado histórico: "La Morenada recrea el traslado de esclavos negros a las minas de Potosí: el ruido de las cadenas era reproducido por la matraca". O más avezados todavía, en pleno siglo XXI, otros nos presentan su recreación a través de una leyenda, con "negros pisadores de uvas metidos en toneles de uva; viñedos y bodegas de vino, en pleno altiplano boliviano". Estos argumentos se repetían sin que nadie ponga en duda tales teorías.

Estos eruditos daban sesudas explicaciones sobre el por qué de cada elemento de la danza, así, hasta las perlas del traje de Moreno representaban "necesariamente" algo: "El sudor y las lágrimas del esclavo negro" ¿?, aunque cuando no había explicación racional, aquel requisito pasaba de largo, como cuando se pedía explicación sobre la pipa o "cachimba" del Moreno, colocada por moda en la década de los 70’s.

Sin embargo a partir de la década de los 90’s, nuevas teorías y estudios han dado a los bolivianos mayores luces. Una nueva generación de investigadores, antropólogos y folkloristas como Marianela Alvarado, Gerardo Ichuta, Freddy Taboada, Edgar Nina, Freddy Maydana y Edwin Chuquimia Vélez, entre muchos otros, le dan una nueva visión a esta danza, y más que basarse en apariencias externas, profundizan en la identidad cultural de quienes la interpretan, abordando aspectos de la cultura y cosmovisión del mundo andino.

En ésta perspectiva, las nuevas investigaciones sostienen que "La Morenada reproduce las formas de organización social, jerarquía política y la huella del colonialismo en el mundo aymara". Basándose en elementos importantes, como el referido al arte y su expresión simbólica, así como el proceso de trabajo productivo de tipo manual de su vestuario. Fundamentaciones que tienen que ver con el contexto socio histórico y socio cultural de la danza, así como su espacio de gestación, la zona circundante al Lago Titicaca, relacionando su origen a ritos y ceremonias dedicadas al mismo Lago.

De este proceso de búsqueda de los orígenes de la Morenada, y gracias a un anhelado proyecto de los paceños —seguramente desde nuestros abuelos—; como parte de una Política de "Iniciativa Ciudadana", El Movimiento Cívico Cultural "El Poder del Folklore", apoyado en importantes medios de comunicación, como: el suplemento periodístico El Ayni, el programa televisivo "Los Principales", así como otros, lograron plasmar aquel viejo anhelo de hacer Declarar a la Danza de la Morenada, como Patrimonio Cultural Vivo del Departamento de La Paz, por la Prefectura paceña.

Y este es la recompensa al esfuerzo de todos los bolivianos, paceños y no paceños; de aquellos que la difunden y apoyan desde diversos ámbitos, de los que la practican, que la investigan y que la difunden, como el caso de los periodistas especializados en cultura y folklore, así como de los que sin saber siquiera pronunciar bien el "aymara", darían su vida por levantar en alto el nombre de esta danza.

La Morenada siempre le va a deber este reconocimiento a los pobladores de la Península de Taraco, los primeros artesanos que definieron su vestuario con el famoso bordado "K’illi"; así como al pueblo de Achacachi, que le dio al traje ese rico toque de pedrería artesanal; al estilo inconfundible de Iquiaca; a ese pasito de mucho lujo practicado en Copacabana por sus Novenantes; a Tiwanacu, Guaqui y Chuchulaya; a la ancestral Sica Sica, "Warmi Marka"; al pueblo de Umala, cuna de los orgullosos y emblemáticos "Cocanis", —como olvidar al Jach’a Flores, también paceño, que dio su vida por nuestro folklore—; y a muchas otras regiones, pero sobre todo, a la Fiesta de la Vírgen del Carmen, el 16 de Julio y la Fiesta Mayor de Los Andes en Honor a Nuestro Señor Jesús del Gran Poder, que cobijan a las más imponentes y Patrimoniales Morenadas.

* Javier Escalier Orihuela es Impulsor de la Declaratoria Patrimonial a la Morenada

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