Protección internacional de nuestro folklore

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Encuentros internacionales con la temática de la Protección de la Propiedad intelectual, el Derecho de Autor y los Conocimientos Tradicionales

8 de Diciembre de 2006
Por: Javier Escalier Orihuela

El Documento internacional sobre "Protección de los Conocimientos Tradicionales", presentado por la Secretaría del Comité Intergubernamental sobre Propiedad Intelectual y Recursos Genéticos, Conocimientos tradicionales y Folklore en la Décima Sesión que se realiza en estos días en Ginebra, recoge de alguna manera el deseo que tienen los países de contar con un instrumento que se ocupe de aquella apropiación indebida.

Bolivia participa en esta Décima Sesión, apoyando para que éste Documento se traduzca en un importante instrumento a nivel internacional, que nos ampare de este constante saqueo cultural, que ha "internacionalizado" al Ekeko, diocecillo aymara, como talismán de buena suerte latinoamericano y a la Diablada, como danza de la región andina, por ejemplificar algunos excesos, negando un origen y características propias de esta patria, surgidas a través de largos procesos históricos y sociales.

Lamentablemente este vacío que mantiene la temática de la propiedad intelectual, —a nivel internacional—, permite que otras regiones o países se sientan con el derecho de contar con una "propia" Cuna de la Morenada, o una interpretación histórica local de la danza del Caporal.

El folklore nacional es el crisol donde se refugian los valores más auténticos que nuestra gente ha creado a lo largo de su devenir histórico, nutrido diariamente por la religiosidad andina, la realidad socio cultural e incluso los procesos económicos que han gravado la vida de la colectividad.

Consideramos como folklore a la cultura de un pueblo transmitida generalmente por medio de la tradición oral; usos y costumbres de un colectivo social que reflejan sus vivencias, gustos, aspiraciones, concepción de la vida y de la muerte, medicina tradicional, comidas típicas, arte popular, creencias, música, danzas, fiestas y vestimentas tradicionales, forjadas también como "Saberes Populares" o "Cultura Popular Tradicional".

El término "folklore" en Bolivia, ha tomado mayor fuerza en nuestro medio, y tiene un importante espacio dentro del contexto cultural, fundamentalmente debido a que su conceptualización tiene como eje central a las danzas folklóricas.

Entonces las políticas culturales para la defensa del patrimonio, deben contemplar niveles de acción que destinen medios materiales y logísticos a partir de la investigación y catalogación de las danzas, desde una óptica de valoración socio histórica y socio cultural, a través de la historia oral.

Es preciso también generar políticas para la conservación del bien patrimonial, dado que los métodos de conservación aplicables al patrimonio físico no pueden aplicarse al patrimonio inmaterial, de acuerdo a la Convención del Patrimonio Mundial, se procederá a registrar el aspecto actual en soportes físicos, en forma sonora, escrita y/o audiovisual. Por otra parte, se debe fomentar su conservación a través de sus actores. La proclamación de las obras maestras del patrimonio cultural e intangible se propone precisamente alentar la perennidad de las manifestaciones culturales más notables.

Como bien lo grafica la profesora Delia Lipszyc, especialista en esta materia, la fundamentación para que exista una normativa que proteja a nivel internacional los conocimientos tradicionales y expresiones culturales locales, se sustenta, por una cada vez más creciente influencia de formas culturales extranjeras y por la utilización del folklore fuera de su contexto original que da lugar a toda clase de usos indebidos como distorsiones, mutilaciones, apropiación, uso indebido y pillajes. Y de eso, vaya que sabemos los bolivianos.

* Javier Escalier Orihuela es Director Nacional de Derecho de Autor

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