Las Comparsas

Fotografía: gentileza de Don Julio Cordero (Foto Cordero - La Paz, Bolivia)

9 de Febrero de 2007
* Javier G. Escalier Orihuela

Las Comparsas de los Carnavales son agrupaciones que nacen exclusivamente para compartir en los Carnavales, con evidente influencia según la región, que perviven en nuestro país pese al paso del tiempo.

Si bien el Pepino, emblemático personaje del Carnaval paceño, es “ducho” para divertirse sólo, también estas fechas son propicias para que las agrupaciones, clubes, mercados y familias, participen en agrupaciones que se identifican con una misma indumentaria.

Las hay en todos los departamentos de nuestro país. Famosas son las Comparsas de Santa Cruz, Sucre, Oruro y Cochabamba, quien no conoce a los “Tauras” cruceños, agrupación que sólo admite a comparseros que hayan nacido bajo ese signo zodiacal; o las Comparsas coronadoras de la Reina del Carnaval cruceño que cada año se esfuerzan por organizar de mejor manera su “Fiesta Grande”, las de mujeres como las “Ketchup” y hasta la temible Comparsa de los “T la Clavo”.

Gracias al archivo fotográfico de la familia Cordero, así como a colecciones privadas, sabemos que las Comparsas han existido en la ciudad de La Paz desde principios del siglo XX, o antes, como “Los Eléctricos” en 1911, “Los Durmientes” de 1912 y “Los Terroristas” de 1913. Lo cierto es que estos grupos tenían un común denominador, aquellos nombres tan rimbombantes y llamativos, como “Los Milongueros”, “Los Suspicaces”, “Tripolitanos” o los “Kollas del Amor” de 1930.

En aquellos Carnavales se estilaba visitar a las Madrinas, quienes los recibían con unos traguitos “cortos” del famoso “Pisco Ormachea”, además de un entremés, que fácilmente podía ser un simple emparedado o un suculento Lechón con humintas. Aquellas Comparsas acostumbraban jugar con mucha harina y perfume.

Los adolescentes también recorrían la ciudad “de casa en casa” visitando a una, dos, tres, hasta veinte Madrinas, quienes preparaban la tradicional “Mesa de ambigú”, que consistía en una buffet de masas galletas, dulces y refrescos.

En la década de los 60 del siglo pasado, con una fuerte influencia norteamericana, aparecieron agrupaciones juveniles con nombres en inglés, aquel entonces estaban de moda las Comparsas: “Pacific”, “Lace Young”, “Splendid”, “Star Junior” y “Road River’s”, entre muchos, también son famosos de esa época “Los Tigres” y “Los 508”, ellos también visitaban a las tradicionales Madrinas quienes les recibían con bebidas preparadas con jarabe de frutilla o frambuesa y, tal vez a tono con sus denominaciones en inglés, les servían un “lunch”, en esa época, lo principal era tener un domicilio a donde llegar.

En esa época había otras que imponían miedo, aunque con el tiempo se fueron suavizando; hoy en día, las otrora Comparsas rivales, casi todos profesionales, llegan desde todas partes del mundo para festejar el Carnaval. Son los Famosos “Marqueses” y “Calambeques”.

Ya en los 70’s existía otro común denominador, las Comparsas impusieron la moda de las poleras o “casacas” como distintivo y cerraban la Tradicional Entrada de Domingo de Carnaval en una larga fila de camiones, comparseros con banda incluida, que posteriormente recorrían la ciudad hasta Calacoto, en una implacable guerra con agua entre bandos carnavaleros y vecinos. De ese tiempo las Comparsas como “Los Grifos”, “Monfis”, y muchas otras, estilaban realizar cadenas de fiestas que duraban toda una semana y que terminaban con una fiesta de negro, en Tentación, acorde con el entierro del Carnaval.

En todas esas etapas el día Miércoles de Ceniza estaba dedicado a los días de campo y las parrilladas en Obrajes, donde compartían desde principios de 1900, con la música de las tradicionales estudiantinas y tarqueadas, que con el paso de los años fueron cambiando a bandas de música.

Las Comparsas también son conocidas por comer bien y en este punto, son muchas las ricas comidas que acompañan la fiesta, desde los tradicionales “confites” blancos y rosados con que se ch’alla el Martes de Carnaval, a las calientes “humintas” elaboradas con “choclos” propios de la estación que bien se pueden acompañar con una “compota” de duraznos o “lujmas”, aunque el plato predilecto y tradicional de éstas fechas es el “puchero”, un preparado de varias carnes: cordero, chorizo, tocino y res, acompañados con arroz blanco, papas, chuño, tunta, racacha, yuca y garbanzo, más todas las frutas de la temporada, manzana, durazno y plátano, entre otros, todo ello inmerso en un potente caldillo. Ají colorado y llajua, completan semejante festín.

Las Comparsas de ayer y hoy son el alma de la fiesta, ahora, convertidas por la moda en Ch’utas y Pepinos en su mayoría, que ya no sólo llegan al centenar de componentes, sino que alcanzan al millar, en una muestra de que las costumbres y tradiciones no mueren, sino que se las ingenian para mantenerse vivas, pese al paso del tiempo.

* Javier Escalier Orihuela es Presidente de la Asociación de Comparsas del Carnaval paceño

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