Desiertos blancos, lagunas de colores

11 de Mayo de 2007
Por: Javier Escalier Orihuela

“Lejos me encuentro de ti, ay amorcito, bailando la Morenada con la Eloy Salmón. En tierras blancas, desde Uyuni, Morena no puedo vivir sin tu querer”.

Es el estribillo de una pegajosa Morenada de autoría de Wálter Villanueva y Romel Vásquez, componentes de la Morenada Comercial Eloy Salmón, quienes presentaron esta composición con motivo del lanzamiento de la Imagen emblemática de Bolivia al mundo: “Desiertos Blancos, Lagunas de Colores”, el pasado 28 de Octubre de 2004, evento que organizó la ex Viceministra de Turismo, Ximena Álvarez, durante el Gobierno del ex presidente Carlos Mesa, con el objetivo de promocionar el Salar de Uyuni.

Aquel día especial, el folklore estuvo presente de la mano de sus mayores exponentes: La “Morenada de los Lindos Colores”, -gestión de Jhony Aduviri, Romel Vásquez y Teófilo Jhové y sus esposas- de los “Señores Maquineros” de la Eloy Salmón, quienes se mezclaron con la moda de las Magníficas, de Pablo Manzoni que vistieron los trajes de Beatriz Canedo, la Diablada de Oruro, la orquesta de la Gran Chiquitania, y más de trescientas zampoñas de la Organización Boliviana de Defensa del Folklore (OBDEFO), coronando aquella jornada extraordinaria con la presentación de globos aerostáticos traídos de todas partes del mundo, con el objetivo de promocionar el mar de sal boliviano.

Esta semana el Salar de Uyuni o Salar de Tunupa, nos ha dado otra agradable sorpresa, este lugar ha sido elegido como el mejor destino turístico del mundo, encabezando la lista de otras 25 nuevas maravillas del mundo y por encima de las Pirámides de Gizah, la Capilla Sixtina, la Gran Muralla China y el Taj Mahal, según una prestigiosa publicación británica.

Imagínense que orgullo, nuestro Salar, imagen del turismo de Bolivia, con sus más de 10.500 kilómetros cuadrados, -junto a las lagunas verde y colorada, que forman parte del área- es el mejor lugar del mundo para visitar.

Ya nuestros padres nos contaban que el astronauta Neil Armstrong en 1969, a tiempo de llegar a la Luna, comentó al mundo haber visto desde el espacio “un espejo brillante en el centro de Sudamérica”; impresión que seguramente influyó en gran manera para que este lugar de paisaje único, haya sido visitado por él mismo, y por miles de personas cada año.

Para saber algo más del mayor desierto de sal del mundo; se estima que el salar de Uyuni contiene unas 64 mil millones de toneladas de sal, de las que sólo se extraen anualmente 25 mil toneladas. Contiene además unos 10 billones de toneladas de minerales y es una de las reservas de litio más grandes del mundo.

Litio que en la década de los 90’s, estuvo a punto de ser procesado por la “Lithium Corporation”, mediante un convenio de explotación suscrito con el gobierno de Bolivia, pero que a causa del rechazo de organizaciones sociales, dicha medida no prosperó y aquella empresa se fue a invertir su dinero en Chile.

Ojalá ahora no se desaproveche esta nueva oportunidad, que coloca al Salar de Uyuni en la mirada del mundo, y que las autoridades nacionales se preocupen por potenciar y desarrollar mecanismos para implementar un turismo sostenible en dicha región, que a tiempo de fomentar su visita, limite los impactos negativos que puedan acarrear el deterioro de este sitio, a la vez de evitar el aprovechamiento por parte del “vecino” que a través de un turismo clandestino, no tiene recato a la hora de promocionar esta maravilla del mundo, aprovechando su cercanía.

“Por la abundancia de sal, los bolivianos somos la sal del mundo”, decía Salomón Rivas Valenzuela, en su libro “COMIBOL, una historia de amor”, esa sal es la que nos da una vez mas esperanzas para un nuevo tiempo, colocando a Bolivia en un lugar destacado del mapa turístico de mundo y los folkloristas hemos aportado a ello.

* Javier Escalier Orihuela es Miembro del Consejo Ciudadano de Cultura de la ciudad de La Paz

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