Gran Poder, Cultura con altura

1 de Junio de 2007
Por: Javier Escalier Orihuela

Nuestro país enfrenta una arremetida más de la intolerancia a causa de la altura, altura que ha permitido el desarrollo de "nuestras" culturas que no temen vetos, ni prohibiciones.

Seguramente por ello, las autoridades locales han comprendido la importancia de apoyar, —ahora más que nunca— a la Fiesta del Gran Poder, al permitir que esta majestuosa muestra de folklore boliviano, ingrese nuevamente este año al Prado paceño, —pese a que exista una ordenanza que prohíba ello— por lo menos hasta la calle Bueno.

La Fiesta que se realiza en Honor al Señor Jesús del Gran Poder, tiene la virtud de transportarnos también a décadas atrás, de donde fluyen intensos recuerdos. Y esto debe pasarle a muchos, porque de alguna manera los paceños hemos estado directa o indirectamente ligados a ella, al menos en algún momento de nuestras vidas, tal es el caso mío.

Recuerdo con mucho cariño que un tío muy querido, Luís Guachalla Cárdenas, me inició en esta linda vida de folklorista, cuando desde muy pequeño me llevaba, —aún medio dormido— a espectar la Tradicional Diana, la madrugada del día Domingo, y a las Morenadas que iniciaban a partir de esas horas su triunfal ingreso a la zona de Chijini.

Los Morenos de ese entonces se esforzaron por darle ese toque tan místico a esta Festividad. En la Diana, que obligatoriamente, —según los códigos de aquellos años— se desarrollaba casi antes de que aparezcan los primeros rayos de sol, no se bebía cerveza, sino los populares "Sucumbés", "té con tés" o algún otro tipo de "quema pecho". Los caballeros Morenos estrenaban "pilchas" y sombreros, y sus esposas también, aunque lo elegante de aquel entonces consistía en vestir una linda y abrigada manta de vicuña, para luego bailar al son de la Banda de los Hermanos Aduviri, Primo Aranda y Abdón Lequipe, o la Pagador de Oruro y más tarde la Intercontinental Poopó de Oruro que en sus inicios era conocida tan sólo como "Interprovincial".

Obviamente que el día anterior a este ritual, vale decir el Sábado se realizaba la fastuosa Entrada, que hasta entrados los 70’s sólo se circunscribía a la zona de Chijini, donde toros, mariposas; osos y gorilas encabezaban las tropas de los Morenos; en ellas recuerdo, no faltaban unas extrañas figuras con rasgos femeninos un poco forzados; que más tarde me enteré que se trataba de "travestís", para aquel entonces considerados como una suerte de amuleto, quienes también participaban en la danza del momento, la de los Caporales.

"No es una, no es una, no es una vergüenza, tomando cerveza con tanta pobreza", cantaban en tono irónico, pero pegajoso, el grupo "Los Chascas", y "Los Payas" y "Los Caballeros del Folklore" tonadas parecidas.

No menos popular era la danza de la Kullawada, muy de moda entre los jóvenes, que influenciados por los "hippies", no dudaban en sacudir sus largas melenas como los "Rebeldes", extraños de pelo largo que llevaban en sus sombreros y camisas las figuras de Sandro, Camilo Sesto o el Ché Guevara, —recién convertido en héroe— ejemplificando que las modas siempre influyeron en esta Fiesta. Quién no recuerda a Luís Carrión cantando: "Elizabeth, Elizabeth".

A ellos se les sumaban conjuntos de Waca Tokhoris, Sicuris y hasta Ch’utas, todas ellas danzas eminentemente paceñas, ésta última encabezaba la Entrada, aunque como "Ch’utas del interior"; los varones llevaban camisas blancas, pantalones de bayeta de tierra negros y abarcas, al margen de la característica máscara de malla milimétrica y ruidosas campanillas en la mano; las mujeres vestían unos complicados sobreros adornados con platería, blusas blancas y polleras multicolores.

Era el Gran Poder donde los más pequeños perseguían a los Morenos para cortarles las hileras de perlas que colgaban de su pollerín; pasada la Fraternidad, hacían de las suyas reciclando la mixtura que regaban a su paso. Y el Gran Poder del fervor de los mayores, que pasada la Entrada, al día siguiente, acompañaban con profundo sobrecogimiento a la Imagen del Señor de los Tres Rostros entre arcos de aguayos, platería y fuerte olor a incienso por las inmediaciones del barrio junto a la mayoría de los conjuntos folklóricos todavía disfrazados.

Esta Fiesta hasta antes de ser formalizada por los folkloristas, era organizada por la Junta de Vecinos, que se esmeraban, allá en la década del ‘40, en organizar un nutrido programa que incluía: entregas de calles y avenidas pavimentadas, concursos de "voladores", carreras de resistencia "hasta El Alto de la ciudad", distribución de golosinas a los huérfanos de la guerra, retretas y verbenas populares, culminando en un "Gran match de Foot Ball" entre los equipos de la Fábrica García y la Fábrica Yarur.

Fue hasta 1974, un 12 de Mayo, que recién se organiza la "Asociación de Conjuntos Folklóricos del Gran Poder" a la cabeza de Don Lucio Chuquimia, Natalio Tintaya, Carlos Suárez y Luís Calderón, entre otros, que logran hacer ingresar a esta Fiesta Popular al centro paceño en 1975.

Y los recuerdos fluyen y fluyen, muchas personalidades forjadoras de esta Fiesta ya no están con nosotros, aunque la fuerza de Nuestro Señor Jesús del Gran Poder sobre la ciudad de los paceños no ha cambiado en nada y mas bien crece año tras año, como parte de una cultura con altura.

* Javier Escalier Orihuela escribe a 3.600 metros s.n.m.

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