Recuento de la Fiesta Mayor

8 de Junio de 2007
Por: Javier Escalier Orihuela

Gran Poder 2007 ha dejado diferentes sensaciones para quienes han tenido la oportunidad de vivir esta Fiesta. Tanto la organización, difusión y presentación de la Entrada misma han tenido diversas aristas, las cuales, a manera de recuento, son reflejadas en estas líneas, analizándolas como lo bueno y malo que han significado:

"Lo bueno" ha sido que una vez más la "Fiesta Mayor de Los Andes" ha sacudido al país con una imponente muestra del folklore que posee Bolivia. Y una vez más ha demostrado el Poder de matracas y chicotes; de mantas y polleras; de sus bandas; en fin el Poder de su gente.

El escenario también ha sido propicio para que bailarines, autoridades y músicos se pronuncien contra el mañoso veto para jugar en la "altura"; y con altura se ha abierto un espacio para la denuncia; y de resistencia física, bailando por más de tres a cuatro horas de manera ininterrumpida. Ningún folklorista ha sufrido daños irreparables.

Una alegría que se dio a los folkloristas fue el de permitir nuevamente, gracias a una especie de "visa", que la Entrada del Gran Poder ingrese al Prado paceño, —a pesar que exista una ordenanza municipal que lo prohíba— en una tímida muestra de apertura y comprensión a la lógica de quienes se encuentran en la tarea de la difusión de nuestro acervo cultural. Al final el nuevo recorrido resultó siendo más propicio, puesto que permitió un mayor despliegue de coreografías. Y dicho sea de paso, no se ha conocido denuncia alguna de daño al ornato público; ninguna plantita se ha estropeado y el jardinero puede respirar tranquilo.

La Asociación de Conjuntos Folklóricos del Gran Poder a la cabeza de Fernando Valencia y entrañables amigos, pese a haber tenido muy poco tiempo para encarar la organización de este maravilloso espectáculo, supieron afrontar el desafío.

Cabe destacar también el apoyo que ha brindado el Presidente del Concejo Municipal de La Paz, Luís Revilla, coadyuvando en la solución de algunos problemas, asistiendo a casi todas las actividades preparadas por los organizadores, e incluso bailando de Moreno.

Y si algo "malo" ha tenido que encarar de principio esta Fiesta del reencuentro con lo nuestro, ha sido la prohibición de ingreso de este desfile folklórico, Declarado Patrimonio cultural de Bolivia, a la Avenida Camacho, —"otrora" espacio apropiado para múltiples manifestaciones sociales y de diversidad cultural— como si siguiéramos en el siglo XVIII, cuando españoles y criollos se quejaban de las fiestas de los indios porque "molestaban a la ciudad de los civilizados".

Pero eso se subsanó ingresando nuevamente al Prado; lo que no termina de solucionarse son los acostumbrados "baches", o espacios de larga espera entre uno a otro conjunto que se suscitan mayormente en horas de la tarde y que han derivado en que la Entrada termine a avanzadas horas de la noche.

Nuevamente se ha constatado, —como en Carnaval— que "algunas personalidades", incluso concejales, aprovechan esta Fiesta para mostrarse públicamente ante la ciudadanía y las cámaras, siendo que por su ausencia y dejadez han brillado a lo largo del año.

Curiosamente en la subalcaldía del distrito Max Paredes se armó un palco especial para funcionarios e invitados, pese a que su accionar con los folkloristas no fue del agrado de muchos, al punto que sus principales autoridades merecieron el nombramiento de personas "non gratas" de la Fiesta; incluso no se permitió al subalcalde ingresar en la comitiva oficial, ni espectar siquiera la Entrada desde su palco.

Algo que tampoco pasó desapercibido fue que una oficina encargada de temas culturales de la ciudad, prefirió mantener un perfil bajo desde un principio, situación que consiguió sin mayor esfuerzo.

Y si hay que hablar de "lo feo", necesariamente debemos referirnos a los excesos, a la falta de seguridad ciudadana, a las toneladas de basura dejadas por el público asistente y al excesivo lucro que generan comerciantes importadores a costa de los folkloristas, y en este último tema: "al que le toque el guante, que se lo chante".

Javier Escalier Orihuela es Miembro del Consejo Ciudadano de Cultura de la ciudad de La Paz

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