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Ínclita ciudad del Illimani

29 de Junio de 2007

Por: Javier Escalier Orihuela

"De aquí somos, aquí jugamos y aquí bailamos", es el lema con el que la más importante empresa del país ha identificado el sentir de los bolivianos frente a la canallada de la fifa, que se empecina en imponer el veto a jugar con la "altura" de los paceños, bajo los comedidos auspicios de un país vecino.

En el ámbito que nos compete reflejar, —como suplemento especializado en folklore— a los folkloristas les ha tocado defender esta posición en ocasión de la Fiesta del Gran Poder, en todo espacio posible de reflexión: a través de sus vestuarios, músicas y hasta en los bombos de las bandas; justo reclamo que se ha difundido al mundo gracias a las ondas del canal estatal.

Sin embargo, a estas "alturas" los paceños han venido sufriendo hasta el hartazgo de esta política del "No", que prohíbe a diestra y siniestra todo cuanto incomode a unos, en detrimento de otros.

Y si bien vemos con beneplácito cómo nuestras autoridades se envuelven y desenvuelven en sus teorías sobre el por qué se debería jugar en la altura —tierra del tal Blatter incluida— así como en los valles; en el intenso frío siberiano, como en las calurosas selvas del África; en lluvia o calor, en fin, sin ningún tipo de restricción, ni discriminación, según lo han manifestado en los viajes que han realizado a las sedes internacionales de estos organismos de fútbol, elevando un justo reclamo a esta prohibición mañuda. Nobleza obliga. De la misma forma esperemos que el folklore a través del desarrollo de nuestra cultura, su música y sus bailes, no sean tampoco perseguidos por algunos xenofóbicos de estas expresiones.

Y de esta mala experiencia aprendamos a ser tolerantes, permitiendo que el folklore boliviano se lo pueda practicar, —como el fútbol— en las zonas periféricas y populares, así como en el corazón mismo de nuestra ciudad.

Como para seguir el ejemplo de nuestro Presidente de la República, Evo Morales Ayma, que es un ducho para expresarse en foros internacionales haciendo ruborizar al propio Joseph Blatter, además de haber cuestionado las célebres declaraciones del famoso Pelé, con una lacónica frase de su autoría: "Un discriminado, no puede discriminar".

Con qué autoridad reclamaríamos un veto injusto a poder jugar "donde hemos nacido", si por otra parte también se veta el poder bailar también "donde hemos nacido".

En una ciudad como La Paz, que aparte de ser única e imponente como ella sola, bajo el resguardo de su nevado más famoso, el majestuoso Illimani, tiene que soportar, fuera de una serie de vetos, la arremetida de quienes desean despojarnos de otro derecho constituído, como es el de ser la Sede de Gobierno. Derecho logrado en base a trabajo, dedicación y hasta de sacrificio.

Por estas y muchas razones, en esta ínclita La Paz, "Cuna del folklore boliviano", los paceños merecemos bailar, y merecemos jugar sin restricciones; allá donde el balón y el sonido de la Banda nos encuentre; así como por su desprendimiento y sacrificio histórico, La Paz también merece ser la Sede de los Tres Poderes del país sin cuestionamientos.

* Javier Escalier Orihuela es un paceño ch’ukuta

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