Banda Municipal Eduardo Caba

6 de Julio de 2006
Por: Javier Escalier Orihuela6

Los paceños recuerdan este mes el Primer Grito Libertario en América Latina, protagonizado en 1809 por Don Pedro Domingo Murillo junto a eximios protomártires de la independencia. Es considerado el primero porque en honor a la verdad los anteriores no pasaron de ser meros arrebatos.

Este mes de Julio es también propicio para resaltar la valía del ciudadano paceño que tanto ha dado y hecho por Bolivia, habiendo ganado para esta ínclita ciudad de La Paz el legítimo derecho de ser Sede de Gobierno en base a sacrificio y sangre. Nadie discute el hecho de que el desarrollo y pujanza de este departamento, haya repercutido en el progreso del país entero, así como también es conocido que donde emigra el paceño, lleva trabajo y dedicación, ya sea a instituciones o incluso regiones, y en esto no hay medias tintas, ni lunas que lo objeten.

Este preámbulo se hace necesario y oportuno cuando inútilmente se debate el traslado de dos Poderes del Estado a la ciudad de Sucre, enfrentando y abriendo viejas heridas entre dos departamentos bolivianos, con un oscuro auspicio que aprovecha la ingenuidad de unos, para golpear a otros.

Sin embargo fuera de este suceso que no deja de ser pintoresco, este artículo, como lo refiere su título tiene el objetivo de destacar —en el mes de La Paz— a una de sus instituciones más emblemáticas y queridas como es la Banda Municipal Eduardo Caba.

Parte indisoluble de la ciudad de La Paz, su vasta trayectoria data desde que fuera fundada en 1948, en ocasión del 4º Centenario de la fundación de la ciudad de La Paz, por el alcalde Luís Nardín Rivas.

Desde entonces esta banda de música se dedicó a revalorizar la música popular paceña, cuando el folklore aún no era difundido en “ciertos lugares”.

Ya en la década de los 70’s entonó aquellos aires nativos junto al conjunto liderado por el conocido músico Freddy Suazo, del grupo “Los Payas”, presentándose en el Teatro Municipal y otros espacios populares, interpretando sayas, kullawadas y morenadas, y luego de más de tres décadas acompañó al cantante Luís Rico en una extensa gira que abarcó los más importantes teatros de Bolivia, así como fuera del país.

Personajes de gran talla militaron en sus filas como Carlos Peredo, Delfín Marañón o Carlos Medrano, todos ellos directores de importantes orquestas en su momento, que acompañaron su auge por el prestigio que revestía formar parte ella; quién no recuerda a su famoso “guaripolero” de tez morena de apellido Sarmiento.

Pero su fuerte se centró desde el principio en las presentaciones públicas, siendo la encargada natural durante más de cinco décadas de preceder oficialmente casi todas las festividades y desfiles importantes de esta ciudad, e incluso de los nueve departamentos de Bolivia; encabezando la Entrada del Carnaval paceño, vestidos de pepinos; la Procesión del Santo Sepulcro; la Fastuosa Entrada del Gran Poder, el Desfile de Teas y cuanta actividad cívica se desarrollaba en el municipio paceño.

La Banda Municipal Eduardo Caba, como patrimonio vivo de los paceños, ha sido fiel testigo de la evolución de esta ciudad, dando un realce especial a cualquier acto con sólo su presencia.

Carta de presentación de la municipalidad paceña, llegó a contar en sus mejores momentos con cerca de ochenta componentes, al punto de ser catalogada como la más importante banda de música de Bolivia, lo que despertó una especie de competencia que motivó a las demás bandas militares y policiales a fortalecerse.

Desde entonces las bandas de guerra se convirtieron en un espectáculo aparte, contando con ágiles e imponentes “guaripoleros”, de la talla del conocido músico Alfonso Zabala y otros, contando con una impresionante y llamativa “batería” que ingresa a la cabeza de cada grupo, conformada por bombos, tambores y platillos.

“Mucha agua ha corrido bajo el puente” y hoy en día esta emblemática banda trata de ponerse nuevamente de pie gracias a que el actual Concejo Municipal la ha incluido dentro de la estructura orgánica de la municipalidad como Escuela municipal de música “Eduardo Caba”, como se había propuesto en este mismo espacio hace poco más de un año.

Ojalá el nuevo rumbo de esta institución sirva para avivar el desempeño de sus 22 abnegados trabajadores, que requieren la institucionalización de sus puestos, así como fortalecerlos en número, y esta banda paceña reaparezca nuevamente, fuerte y remozada, al frente de desfiles cívicos y fiestas patrias, con paso de parada y poniendo en alto el nombre de aquel insigne cultor y estudioso de la música boliviana al que le debe su nombre, Don Eduardo Caba.

* Javier Escalier Orihuela es paceño ch’ukuta que no Cede su Sede

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