Otra cosa es con charango

28 de Septiembre de 2007
* Javier Escalier Orihuela

Es de lamentar que un instrumento tan propio y característico de los bolivianos, como es el tradicional charango, sea motivo de una descarada apropiación nada menos que por parte de un país considerado “hermano”.

El charango en las últimas horas ha sido declarado por parte de este país “hermano” como propiedad cultural suya, siendo que en el mes de Marzo del año pasado, en una histórica sesión, la Cámara de Diputados de Bolivia, declaró a este instrumento de origen nacional como Patrimonio nuestro, basado en una importante investigación histórica.

Otro trago amargo que beben los bolivianos a causa de la apropiación indebida y el despojo deshonesto de expresiones culturales que, de lejos, guardan características propias de Bolivia.

Los usurpadores han acudido a las viejas tretas y chicanas para cubrir con ellas su indecoroso proceder, envolviéndose en complicadas teorías para demostrar que el charanguito boliviano, pertenece a la zona andina de Sudamérica; o que el folklore y la música no tienen fronteras; que se trata de un instrumento andino; o que es parte del folklore de los andes; y otras historietas.

Se sabe por historiadores reconocidos que durante la colonia, los conquistadores trajeron a América el instrumento llamado “vihuela”, de diferentes tamaños y afinaciones, utilizado en el siglo XVI en España. Con la llegada de este instrumento a Potosí surge el charango, producto de un mestisaje, (no es ni europeo, ni originario), constituyéndose a partir de aquel entonces, como lo dice el maestro del charango, Ernesto Cavour: “en documento de identidad y pasaporte de los artistas nacionales".

El año pasado los bolivianos sufrimos vergüenza ajena cuando en Marzo de 2006, el entonces presidente Ricardo Lagos regaló en Santiago de Chile, un charango al cantante británico Bono —líder de la banda U2— generando una ola de protestas, que meses más tarde derivaron en la aprobación de una Ley en el Congreso Nacional de la República, declarando al charango como Patrimonio Nacional; junto a esta declaratoria, el "Día Nacional del Charango" fue establecido para ser festejado, cada 15 de Enero en honor al nacimiento de Don Mauro Núñez Cáceres, mentor y maestro de dicho instrumento y a la vez el "Día Internacional del Charango" al 6 de Abril de cada año, en conmemoración a la fundación de la Sociedad Boliviana del Charango.

En esa oportunidad el saliente presidente chileno, pidió a los bolivianos no enojarse con aquel gesto, que mas bien conducía a una integración regional; sin embargo, gracias a gestiones realizadas por el entonces Viceministro de Cultura, Edgar Arandia, el Presidente Evo Morales, le llevó de obsequio a la presidenta electa, Michelle Bachelet, —aprovechando su visita a Chile— un charango, como forma de desagravio y defensa de nuestro patrimonio nacional; actitud similar la tuvo obsequiándole otro, a la Secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice.

El impase no quedó ahí y Arandia envió una carta al músico inglés revelando el real origen de dicho instrumento. En chiste Edgar decía que jamás las autoridades de Bolivia se hubieran atrevido a “regalar un ‘moai’ de la Isla de Pascua —esas famosas estatuas de piedra— como patrimonio boliviano". (A ver si les hubiera gustado).

La verdad del asunto es que Bolivia sistemáticamente sufre un saqueo abusivo, no sólo de nuestros recursos naturales, sino de nuestro rico patrimonio cultural, sin que autoridad competente ponga freno a este robo descarado a través de la queja por la vía diplomática.

Ya demasiada vergüenza ajena nos da a los bolivianos cuando vemos en la televisión internacional que muchos “hermanos”, vecinos nuestros, amigos de lo ajeno, —o más bien de expresiones ajenas— bailan incomprensible, como arrítmicamente nuestras danzas, seguramente porque les falta un sentimiento; ese “algo” que les corra por sus venas, que no se pega ni con “la gotita”, sino se hereda.

Ojalá que el gobierno del Presidente Evo Morales, que empezó su gestión con la "diplomacia del Charango", regale cada vez más charangos al mundo, a todos los presidentes a quienes visite, a Chávez, a Castro y a Busch, y que levante un monumento en Aiquile y en todas las ciudades de Bolivia a los mayores exponentes, maestros e intérpretes de este instrumento tan querido por los bolivianos, como son: Mauro Núñez Cáceres, Alfredo Domínguez, Ernesto Cavour, William Ernesto Centellas, el grupo Los Jairas, Eddy Navia, Donato Espinoza y también al desaparecido Peter Travesí, que inmortalizó a su personaje “Charanguito”.

“Otra cosa será con guitarra”, pero en Bolivia señores: “Otra cosa es con Charango”.

* Javier Escalier Orihuela es Director Nacional de Derecho de Autor

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