Gran Poder 2009


Javier Escalier Orihuela*


Hasta antes de ser formalizada por los folkloristas, la festividad de la Santísima Trinidad, más conocida como la fiesta del Señor Jesús del Gran Poder, era organizada por la Junta de Vecinos, de acuerdo al documento de “ALP -Prefectura. Correspondencia, 1937-1938”, encontrado, trascrito y comentado por Luisa Andrea Cazas, estudiante de la Carrera de Historia, a principios de los años cuarenta del siglo XX, que describe el nutrido programa de ese año que incluía la entrega de calles y avenidas pavimentadas; concursos de “voladores”; carreras de resistencia “hasta El Alto de la ciudad”; distribución de golosinas a los huérfanos de la guerra; retretas y verbenas populares, que culminaban en un “Gran match de Foot Ball” entre los equipos de la Fábrica García y la Fábrica Yarur.


La ciudadanía despertaba cerca a las cuatro de la madrugada para ir al encuentro de las morenadas que iniciaban a esa hora su ingreso a la zona de Chijini, en la tradicional “Diana” del día Domingo. Los morenos de entonces, o mucho antes los diablos de Chuchulaya y sicuris, le impregnaron de aquel toque ahora tan enraizado de esta festividad. Según los códigos de aquellos años se debía ingresar en horas de la madrugada. nadie bebía cerveza, sino los populares “Sucumbés”, “té con tés” o los no menos tradicionales “quema pecho”.


Fotografía de 1969: Los Señores Maquineros en la Diana de Gran Poder


Los morenos estrenaban “pilchas” y sombreros, y sus esposas (aunque no bailaban hasta entrada la década de los 70’s) también; lo elegante de aquel entonces consistía en vestir una linda y abrigada manta de vicuña, para bailar al son de la Banda de los Hermanos Aduviri, Primo Aranda y Abdón Lequipe, junto a la Pagador y la “Interprovincial” Poopó de Oruro.


Toros, mariposas, osos y gorilas encabezaban las tropas de los morenos; y no faltaban unas extrañas figuras con rasgos femeninos un poco forzados, que más tarde me enteré que se trataba de “travestís”, que para aquel entonces se constituían en una suerte de amuletos de la buena suerte. La danza del momento eran los caporales. “No es una, no es una vergüenza, tomando cerveza con tanta pobreza”, canturreaba en tono irónico, pero pegajoso, el grupo “Los Payas”, junto a “Los Chascas” y “Los Caballeros del Folklore”.


No menos popular era la danza de la Kullawada, muy de moda entre los jóvenes, que influenciados por los “hippies”, no dudaban en sacudir sus largas melenas. Eran los “Rebeldes”, extraños de pelo largo que llevaban en sus sombreros y camisas las figuras de Sandro, Camilo Sesto o del Ché Guevara, recién convertido en héroe; ejemplificando que las modas siempre influyeron en esta Fiesta. Quien no recuerda al popular Luís Carrión, enfundado en pantalones de anchos “botapiés”, cantando: “Elizabeth, Elizabeth”.


Conjuntos de Waca Tokh’oris, Sicuris y Ch’utas. Sí, los “Ch’utas del Interior”, eran los que encabezaban la Entrada zonal; los varones llevaban camisas blancas, pantalones negros y abarcas, al margen de la característica máscara de malla milimétrica y ruidosas campanillas en la mano; y las mujeres vestían unos complicados sobreros, adornados con platería antigua, blusas blancas y polleras multicolores.


Era el Gran Poder donde los más pequeños perseguían a los Morenos para cortarles las hileras de perlas que colgaban de su pollerín y que pasada la Fraternidad, hacían de las suyas recogiendo la mixtura que regaban a su paso. Y el Gran Poder del fervor de los mayores, que al día siguiente de la Entrada, acompañaban con profundo recogimiento a la Imagen del Señor de los Tres Rostros entre arcos de aguayos con platería y fuerte olor a incienso por las inmediaciones del barrio, junto a la mayoría de los conjuntos folklóricos todavía disfrazados.


Fue hasta el año 1974, un 12 de Mayo, que recién se organiza la “Asociación de Conjuntos Folklóricos del Gran Poder” a la cabeza de Don Lucio Chuquimia, Natalio Tintaya, Carlos Suárez y Luís Calderón, entre otros, que logran hacer ingresar esta Fiesta Popular al centro paceño el siguiente año.


Y los recuerdos fluyen y fluyen, y nos damos cuenta que las modas e influencias desde entonces siguen gravitando la fiesta hasta nuestros días; que muchas personalidades forjadoras de esta Entrada ya no están con nosotros y que sin embargo la fuerza de la religiosidad que infunde de Nuestro Señor Jesús del Gran Poder sobre la ciudad de los paceños no ha cambiado en nada desde entonces y mas bien crece año tras año.


* Javier Escalier Orihuela es vecino, folklorista y ex pasante de la Morenada Eloy Salmón


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