¡Viva La Paz!!!

Fotografía de Tony Suárez


Javier Escalier Orihuela*


Desde el 1º hasta el 31 de Julio del 2009, los paceños festejamos los 200 Años de haber constituido el Primer Gobierno Libre en América Latina, con un amplio calendario de actividades; hecho histórico que nos llena de orgullo y pone en alto, —dos centurias después— que el departamento de La Paz sigue manteniendo viva la llama que encendieran los protomártires y gestores de este acontecimiento, que ha marcado la historia de los bolivianos.


Y si hablamos de aquella revolución, los paceños no olvidamos el papel preponderante que jugó la Virgencita del Carmen, Patrona de esta ciudad y de las Fuerzas Armadas, una de las principales revolucionarias; quién puede olvidar que fue precisamente en su fiesta, donde estalló la rebelión que marcaría un hito en América Latina, lo que le valió ser declarada “Patrona de la Revolución”; título que ni siquiera hoy en día puede serle arrebatado, ni promoviendo o reemplazando su solemne Tedeum por alguna modalidad o celebración “interreligiosa”, que por tratarse de la celebración de su festividad, quedaría fuera de lugar.


Con todo, los paceños hemos iniciado los actos que conmemoran este Bicentenario con la iza de la enseña paceña realizada en Plaza Murillo, que ha reunido al Presidente de la República de Bolivia, Evo Morales, orureño; junto al Prefecto — Gobernador del Departamento, Pablo Ramos, que es tarijeño; y al alcalde de esta ciudad, de origen cochabambino; demostrando indiscutiblemente el carácter hospitalario de esta tierra que cobija por igual a kollas, cambas y chapacos, convirtiéndola en un verdadero crisol de la nacionalidad.


Imponente como ella sola, la ciudad de La Paz se yergue altiva bajo el resguardo de su nevado más hermoso, el majestuoso Illimani. Chuquiago Marka o la Tierra del Señor del Oro como se conoció a esta ciudad, Sede de Gobierno, nos brindó su riqueza desde épocas remotas y fue precisamente su río Choqueyapu, que presenció el florecimiento de importantes culturas.


Rica en costumbres y tradiciones, tal es la carga costumbrista que lleva consigo, que se presta a ser “reproducida” por propios y extraños, con o sin permiso. La Paz es la Alasita y su dios de la abundancia, el “Ekeko”; es el Carnaval Ch’ukuta de ch’utas y pepinos; la costumbrista Semana Santa; San Juan y su fuego que no se apaga; Todos Santos con sus “Th’anta wawas”; y los Villancicos en honor al Niño Manuelito en Navidad.


La Paz es tambíen “chuño”, “pasankh’alla” y “wallakh’e”. Es “chairo”, “fricasé” y “jack’onta”, siempre acompañados de su tradicional “marraqueta”.


La ciudad se precia de ser la capital más alta del mundo, que casi sin esfuerzo toca el cielo. De hecho los paceños tenemos el lago más alto de esta tierra; el aeropuerto Internacional John F. Kennedy, que se encuentra en la mayor altura; y al “Tatake”. La Paz es el clásico nacional de fútbol, del poderoso Bolívar — Campeón en el Bicentenario — y el potente “The Strongest”.


La Paz es Hiru Hicho, Ernesto Cavour, Luís Carrión, Los Caballeros del Folklore, los rockeros Octavia…, es Mambolé.


Hoy La Paz se consolida como la “Cuna del folklore boliviano”. Cientos de festividades patronales y folklóricas invaden sus calles todo el año; aunque los ch’ukutas nos preciamos de ostentar la Fastuosa Entrada en Honor al Señor Jesús del Gran Poder, la mayor expresión folklórica del país. Así cientos de ritualidades y costumbres como la ch’alla, el presterío, las “mesas”, las “Kh’oas”, el “sirwiñacu” y muchas otras, hacen que el paceño sea reconocido, comprendido y respetado en todas partes.


Pero La Paz es más. A lo largo de sus 133.985 kilómetros cuadrados de extensión, el departamento paceño es el Altiplano que cobija en su seno al Lago Sagrado, el Titicaca; es valle: es Sorata, Sapahaqui y Chuchulaya; y es trópico: es San Buenaventura, Yungas y Alto Beni. La Paz se precia de ser poseedora de una importante variedad de hermosos sitios turísticos, que van desde las ruinas de Tiwanacu, hasta el Parque Nacional Madidi; La Paz es Copacabana, Chacaltaya, Sorata, Sica Sica y Coroico.


La Paz es la pujante ciudad de El Alto, la industrial Viacha, junto a la cosmopolita ciudad que lleva el mismo nombre.


Cómo no sentirnos orgullosos de ser paceños hasta la médula, de ser Ch’ukutas, “Pico verdes”.


*Javier Escalier Orihuela

es parte del Consejo Ciudadano de la Cultura y las Artes



http://www.la-razon.com/versiones/20090715_006789/nota_246_845174.htm

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