Chaqueos del Bicentenario


Javier Escalier Orihuela*


Bolivia en estos días, tal como lo retrata el lente de nuestro amigo Nicolás Quinteros, en la portada de La Razón del día Jueves 27 de Agosto va camino a convertirse como todos los años en éstas fechas en un verdadero infierno a causa de los chaqueos e incendios indiscriminados, abusivos e irresponsables encendidos por personas que poco les interesa el daño que producen a nuestro medio ambiente.


Día a día, cientos de hectáreas de bosques son arrasadas por el fuego y más de veinte parques y reservas forestales que desempeñan un papel decisivo en la conservación del equilibrio ecológico sufren esta devastación.


No hace mucho, un estudio revelaba que hace no más de diez años, el 51% del territorio boliviano tenía bosques, los mismos que a la fecha se han reducido a tan sólo el 30%. Sobre este tema, una publicación titulada “El epitafio de los bosques en Bolivia, ya está escrito” publicada por José Martínez, sobre esta depredación forestal, hacía notar que cada día se deforesta el equivalente a 1.780 canchas de fútbol y que de todo este desmonte, el 88% era ilegal.


Esa “atizada” descomunal, fuera de control, hace que se cierren en estas fechas los aeropuertos en todo el país, debido a la densa humareda que llega a todas las capitales del país. Y no sólo eso. Cuando se produce un incendio forestal de la magnitud de los que arrasan en estas fechas gran parte de nuestro territorio para beneficio de un sector empresarial, miles de especies mueren: tatús, jochis y perdices; así como miles de cabezas de ganado que no tienen a donde huir. Desaparece inexorablemente gran parte de nuestra rica flora y fauna... Y si no hay bosques, se secan ríos y lagunas y se produce un desastre a gran escala.


Por si esto fuera poco, además de la quema de nuestros bosques, —que son el pulmón de nuestro país— existía un anteproyecto para construir una carretera en Alto Madidi, que no sólo iba a arrasar con la densa vegetación del lugar, sino que partiría en dos aquella región, tan sólo con el fin de posibilitar el traslado de toneladas de madera de apenas unas cuantas empresas; o sea otro tipo de mutilación de nuestros bosques.


Estos desastres sacrifican la salud de todos, y bien harían en estas circunstancias en aplicar aquella famosa publicidad edil paceña del "no": "no te quemes, no me quemes...", o el pegajoso “cielo limpio y claro” para conmemorar el “San Juan del bicentenario”, en ritmo de hip hop “andino”, que seguramente sensibilizará y pondrá a bailar a más de un potencial “chaqueador”.


Sin embargo, urge en estos momentos una real estrategia de política ambiental que se concentre en evitar estos peligrosos "chaqueos" que devoran durante meses enteros hectáreas de bosques y selvas, y concentrar la misma energía que se usó para apagar una tradición, para encarar con esa misma fuerza publicitaria la contaminación por causa de los chaqueos y la que produce cientos de colectivos y camiones que transitan a diario destilando humo negro de sus escapes.


* Javier Escalier Orihuela es miembro del Consejo Ciudadano de las Artes y la Cultura

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