Profundizando la Revolución Cultural

A pocos días de haberse realizado unas elecciones nacionales históricas en nuestro país donde la ciudadanía ha avalado la continuidad de este proceso de cambio.Quienes estamos inmersos en el quehacer cultural, entendemos que el mandato mayoritario sobre el rumbo que deben tomar la políticas en torno a la cultura en nuestro país es claro: Profundizar la revolución cultural, protegiendo, preservando y revalorizando lo nuestro como una prioridad de Estado, frente a lo foráneo, exótico y pasajero.

La amplia variedad y riqueza del patrimonio intangible existente en Bolivia y su conservación como elemento central de desarrollo de nuestras "culturas", con fidelidad a sus identidades, ve la necesidad de encarar un trabajo de protección a nivel estatal que requiera de estrategias y políticas culturales a partir de iniciativas de la sociedad civil, y nos permita asumir el legado ancestral de nuestros pueblos como una cultura viva y parte esencial de nuestra identidad.

Nuestro patrimonio cultural representa una fuente viva que está arraigada en la historia y el presente, filosofía, valores éticos y modo de pensamiento, que ha sido transmitido a través de la tradición oral; las lenguas y sus diversas manifestaciones culturales y riqueza en danzas y bailes.

Su vulnerabilidad, deterioro y enajenación, sumada a la apropiación indebida, sólo ha sido hasta hoy evitada gracias a la incansable labor de los actores culturales, que si bien “magnifican” y “sobredimensionan” nuestras expresiones vernaculares, no hacen más que respetar la memoria colectiva y las prácticas y saberes de nuestros antepasados.

En ese entendido, Bolivia debe trabajar este próximo lustro en una legislación que nos ampare del constante saqueo cultural, que ha "internacionalizado" al Ekeko y clasificado a la Diablada, como danza de la región andina, por ejemplificar algunos excesos, negando un origen y características propias de esta patria, surgidas a través de largos procesos históricos y sociales.

Nuestra riqueza cultural es el crisol donde se refugian los valores más auténticos que nuestra gente ha creado a lo largo de su devenir histórico, nutrido diariamente por la religiosidad ancestral, la realidad socio cultural e incluso los procesos económicos que han gravado la vida de la colectividad, sin detrimento de otras expresiones culturales foráneas y menores, que también tienen su espacio, aunque de manera proporcional en nuestro medio.

Entonces las políticas culturales para la defensa del patrimonio nacional, deben encaminarse en ese sentido, contemplando niveles de acción que destinen medios materiales y logísticos a partir de la investigación y catalogación de las danzas, —que es la nueva tarea de esta gestión— desde una óptica de valoración socio histórica y socio cultural.

Así se entiende la revolución cultural que proponemos las mayorías, y esperemos que así lo entiendan las autoridades que tienen que ver con estos temas, para que sigamos gozando los próximos cinco años —por lo menos— sobredimensionando nuestras tradiciones y cultura, pensar lo contrario será una traición.

*Javier Escalier Orihuela
es Delegado Titular del Consejo Ciudadano de la Cultura y las Artes

No hay comentarios: