Cultura Viva



Dos tremendos toros encabezaron la Morenada Comercial Eloy Salmón en sus primeros años, allá por 1970; uno era de color café y el otro negro. En medio de ellos, un torero hacía las delicias de los espectadores ondeando elegantemente su “verónica” al compás de la música que interpretaba la Banda 8 de Septiembre de los Hermanos Aduviri.


Y es que en ese momento de nuestra historia, de no hace más de treinta años atrás, las fraternidades tradicionales que participaban de esta festividad patronalzonal y otras, mostraban lo suyo, presentando a un variadísimo “zoológico” con “figuras” como el gallo, la mariposa y el tigre; junto a “pescados”, osos y gorilas confeccionados por nuestros diestros bordadores, como su mayor atractivo, su fuerte, principalmente en las diabladas y la morenadas.


Los investigadores plantean que originalmente “Bailaban –en la Morenada– una serie de personajes animalescos…, siendo todo un zoológico”. Aunque esta hipótesis intenta forzadamente recrear un entorno ecológico de los aymaras para sus danzas. Discutible porque el “pescado” y la mariposa, por ejemplo, aparecen recién pasada la segunda mitad del siglo XX.


Lo más probable sea que estos personajes “foráneos”, no provengan tal vez ni de nuestra cultura, ni del entorno en que se desenvuelven nuestras danzas, y hayan podido adaptarse a ellas gracias a la influencia de la globalización, por medios como la televisión y el cine principalmente; y por obra de la lógica simplista que ha preferido incorporar a osos y gorilas, en lugar de unas tiernas ovejitas en la Morenada, bajo el argumento que a un traje tan imponente como es el de Moreno, no encajaban estéticamente otros personajes.


Si el aymara hubiera realmente querido representar a los animales de su entorno ecológico entonces hubiéramos tenido en nuestras Morenadas, llamitas, ovejitas, chocas (patos), saltamontes y guanacos, y no así al tigre, el gorila y el oso blanco, que jamás han pertenecido al entorno ecológico andino.


Lamentablemente aquellos toros, en la actualidad y dentro de la realidad en que vive el folklore en Bolivia, han ingresado en un contexto diferente al que se vivía hace 50 años y ahora ya no son admitidos. Privando al folklore y sus procesos de transformación y evolución seguir su curso normal, de influencias anónimas; por ello se lo llama tradicional, pero parece que no se quisiera aceptar que éste sea dinámico.


Se pretende encasillar al folklore, que es vivo, normándolo con disposiciones que se construyen en base a interpretaciones muy personalistas sobre sus danzas, basadas en algunos intentos furtivos de intentar interpretar a sus diversos elementos a una manera exacta, como las matemáticas.


Con esa visión se ha forzado en convertir al gallo, en cóndor; y entender al oso maligno, blanco de la Morenada y la Diablada (con aquella feroz araña en la espalda), en jukumari, con el que no existe ninguna relación valedera.


En Chuchulaya la Morenada todavía era guiada por un Arcángel San Gabriel –de pollerín y con alas trabajadas con profuso bordado y pesadas perlas– y aún cuenta con su “jardín zoológico”, que tiene al condenado y algunos personajes animalescos, como los tienen todavía algunas morenadas de Taraco, Laja y Achacachi.


Sobre este tema existe un testimonio de 1979 que registra cómo se desarrollaba la actividad folklórica de los bordadores a finales de la década de 1930 y principios de la década de 1940, que dice “... finalmente presentaron su famosa Diablada en el entonces Estadio “La Paz”, con la innovación de su Jardín Zoológico ya que era costumbre integrar los conjuntos de zampoñaris con el gallo, oso maligno y otros”. En este “jardín zoológico” como se refiere dicha nota con que contaban los diablos y los zampoñaris, no existían animales del entorno andino.


A la Morenada a través del tiempo se le unieron personajes como la “mariposa”, en los años ‘70s, a la que Don Gumercindo Licidio, Director de la famosa banda Pagador de Oruro, le interpretó una de las más conocidas composiciones del acervo tradicional: “La mariposa” que dio vuelta al mundo junto al Ballet Folklórico Nacional.


Alguien continuó insistiendo acerca del por qué del oso y el gorila en la Morenada. Un artesano bordador del Altiplano le respondió con una lógica demasiado simple, como elemental: “Porque aquí tenemos ovejas blancas y cafés; usamos el cuero y lana de las blancas para confeccionar trajes de osos y de las cafés para hacer gorilas”.


* Javier Escalier Orihuela preside la Fundación Cultural “Poder del Folklore”


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