"Mi Corazón está contigo"




La reciente triste noticia que tiene que ver con la danza del Caporal, me ha traído una infinidad de memorias a la cabeza.

Me veo de pequeño, colocando repetidas veces aquel “disquito” de vinilo de 33 RPM, con la imagen central de color turquesa del sello Lyra, de la empresa fonográfica Discolandia; aún con ese característico chirrear cuando hacía contacto con la aguja del “pickup” de mis padres, tocando el tema tan pegajoso de aquel momento en ritmo de tuntuna, compuesto por Coco Manto e interpretado por “Los Payas”, que definitivamente catapultó la danza del Caporal: “No es una, no es una, no es una vergüenza…, tomando cerveza, con tanta pobreza”.

Y los “Urus” del Gran Poder, de los hermanos Estrada, sus creadores indiscutibles, fueron quienes inmortalizaron la danza del Caporal a principios de los años 70´s.

Parece que fue ayer también, cuando me entusiasmé al verlos bailar por la esquina donde actualmente se encuentra la Plaza con el monumento a Nuestro Señor Jesús del Gran Poder, frente a la Seccional de Policía de la zona de Chijini, dando vueltas por la zona –cuando todavía no se había autorizado a ingresar al centro de la ciudad– con esas famosas blusas de seda con sendos volados en las mangas; botas negras, ruidosos cascabeles, chicotes y látigos y las caras pintadas de negro.

Porque esta danza surgió así nomás, de manera “simple”, a decir de uno de sus “inventores”, Don Víctor Estrada Pacheco, “sin nada de complicados estudios antropológicos, ni profundas investigaciones históricas”, como lo reconoció en un reportaje.

Lo que pasó después fue que aquel ritmo tan pegajoso acabó seduciendo a la juventud de entonces, –como anteriormente lo había hecho la danza de la Kullawada– difundiéndose rápidamente por toda la ciudad de La Paz y posteriormente a todo el país, gracias principalmente a la festividad de la Santísima Trinidad de La Paz, al fastuoso Carnaval de Oruro y la Fiesta de Urkupiña en Cochabamba; hasta fortalecerse al punto de haber logrado penetrar en La Fiesta Grande de los cruceños.

De ahí en adelante los residentes bolivianos en diversos países, pasearon su contagioso ritmo por el mundo entero, creando “entradas folklóricas” similares a las de Bolivia en países como EEUU, Perú, Brasil, Argentina y Chile, donde junto a la Morenada, el Caporal se ha impuesto, al grado que algún vivillo ha tratado de inscribirla como patrimonio suyo.

Sin embargo los caporales son famosos y hasta han ingresado en el libro de los “Record Guinness”, en un esfuerzo que ha congregado la participación de cientos de caporales, y que ha servido para reafirmar que esta danza es boliviana. Y los caporales son patrimonio cultural de los bolivianos gracias al impulso de folkloristas que trabajan en beneficio de la cultura los 365 del año.

Así nomás es señores. Que todo el mundo sepa que la danza del Caporal es de Bolivia; de la zona de Chijini, en la ciudad de La Paz, donde nació hace casi cuatro décadas. Bailada en el mundo entero, pero con identidad boliviana.

Lamentablemente nuestro país está hasta el cuello de tristes noticias como la que le ha tocado vivir esta vez a nuestra danza del Caporal, por lo que es urgente implementar políticas culturales que eviten este tipo de desaciertos y metidas de pata, que a la larga no hacen más que apoyar la tesis de la “cultura andina” que pregonan nuestros vecinos con el fin de apropiarse descaradamente de nuestras “genuinas” expresiones.

Y ahora que están de moda los desagravios y reivindicaciones a nuestras danzas, bien harían los folkloristas del país y residentes bolivianos en el mundo, en proponer un gran movimiento cultural a favor de la danza del Caporal, que no excluya ni discrimine a nadie y mas bien sirva para un reencuentro entre las entidades que abanderan nuestro rico folklore; porque divididos como estamos acostumbrados a actuar últimamente, no vamos a llegar ni a la esquina.

* Javier Escalier Orihuela dirige en la actualidad la Fundación Cultural “Poder del Folklore”


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